Llévame A La Roca Que Es Más Alta Que Yo
-Por Silvia de Muñoz-


La meta de un alpinista para poder llegar a la cumbre de una montaña, comienza cuando él se prepara. Se prepara físicamente, haciendo ejercicio; se prepara mentalmente pensando en los obstáculos que tendrá que afrontar y dando por anticipado solución. Se prepara separando la comida que llevará consigo; porque sabe que tendrá hambre y necesitará nutrirse para así poder tener energías. Se preparará con sogas; para poder sostenerse. Con guantes; para soportar el dolor. Buscará una bolsa para dormir; para descansar y así tener nuevas fuerzas.

Como cristianas también debemos de pensar en metas altas, Como el salmista le dijo a Dios: Llévame a la roca que es más alta que yo. ¿Entiendes todo esto? Y lo que trato de decir, es que muchas veces no tenemos ninguna aspiración para progresar en nuestra vida espiritual. Como cristianas debemos ponernos metas altas y para eso debemos de tomar tiempo para prepararnos. Debemos formarnos una meta, tener la visión de a dónde queremos que el Señor nos lleve. Creo que tú puedes empezar a preparar todo lo necesario y reunir lo que se necesita para escalar la montaña y decirle al Espíritu Santo, "llévame a la roca que es mas alta que yo."

Muchas veces resulta que cuando queremos empezar a escalar nuestra montaña, vamos ganosas en hacerlo. Tomas decisiones y le dices a tu esposo que se ha rendido como pastor o misionero: Estoy dispuesta a seguirte, estoy dispuesta a apoyarte. Y empiezas a escalar pero luego miras en derredor tuyo, y te empiezas a quejar de todo, que tus zapatos ya no sirven, te quejas de que a tus hijos les hace falta ropa, miras que el dinero que ahora te da tu esposo no alcanza para comprar comida y en lugar de ponerte a orar al Dios que todo lo oye y todo lo puede, con quien te quejas es con tu familia, con tus amigas o con las hermanas de la iglesia. El diablo ve que estás fastidiada, él sabe y conoce tus reacciones, él no sabe lo que tú piensas, pero si sabe lo que tú ves y cómo ves. Si estás contenta o estás descontenta, él te observa. A todo esto, el más afectado es tu esposo y más afectado es porque él ha estado dispuesto a servir al Señor, y él piensa que tú le estás siguiendo.

¿Sabes a qué obligas a tu esposo con tus quejas? Él te dice: "quiero regalarte o comprarte algo" Y obviamente lo quiere y puede hacer conforme a sus posibilidades. Pero resulta que tú escoges algo más caro y como una niña tú dices: yo quiero esto. El diablo observa y por supuesto que no quiere que llegues a la cumbre de la montaña, él quiere hacerte caer. De repente llama tu atención: "¿Ya viste a la hermana fulanita? ¡Qué vestido tan bonito! Es pegado y un poquito abiertito, pues así tú puedes lucir mejor". "¿Ya viste a tu vecina? Se ve bien en pantalones, tú también puedes. ¡Qué bonitos zapatos! ¿Desde cuándo no te compras unos nuevos? Y luego el diablo nos hace hablar lo que no deberíamos de hacer o decimos una cosa como: "¡Uff! Lástima que soy cristiana." Creo que tú puedes empezar a prepararte y preparar todo lo necesario para escalar la montaña y decirle al Espíritu Santo, llévame a la roca que es mas alta que yo. Venciendo obstáculos hacia la montaña.

Nunca digas: "Soy pobre porque soy cristiana" o "Lástima que soy esposa de pastor" "Lástima que soy esposa de misionero" Nunca te quejes de lo que gana tu esposo. No te quejes de su persona. No te quejes de su trabajo. No te quejes de que no te compra zapatos, ropa o cualquier otra cosa que tú crees que necesitas. Toma tu equipo para escalar la montaña más alta:

1. Asegúrate del poder del Espíritu Santo Isaías 11:2 dice: Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Muchas veces nos creemos tan fuertes como para poder escalar con nuestras propias fuerzas. Si no es con su poder tu no llegarás.

2. Toma tu instructivo: La Santa Biblia.

Recuerda que para poder escalar necesitas leer constantemente el instructivo para que no te pierdas. Salmos 119:105 dice: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. 3. Ejercítate en Oración; Lucas 22:40 el Señor Jesús dice: Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. El Señor sabe que estamos expuestos a las tentaciones, sabe las debilidades de nuestra carne y es por eso que debemos de ejercitarnos en oración. Salmos 37:4-5 nos dice: Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Con estos tres pasos tú podrás vencer todos los obstáculos que encuentres en tu camino, ve hacia la montaña con un espíritu de poder y no de cobardía, di al Espíritu Santo:
Llévame a la montaña que es mas alta que yo.
Recuerda: tú puedes ser una mujer virtuosa.

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