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Chantajeando
a tu marido
El chantaje es una de las armas que muchas mujeres usan para conseguir un propósito o provecho personal, sin mirar alrededor de quien o quienes pueden ser afectados por tal acción. En esta ocasión permítame ser una bendición a través de este tema tan delicado. Este tema es delicado porque revela los secretos de toda mujer que acude al chantaje. Te pido por favor que te auto-analices. Quiero ayudarte a ser una cristiana genuina y no ser la primera actriz de TV. ¿Cuales son los motivos por los cuales se llega a practicar el chantaje? Yo creo que los motivos son: Cuando tú, como mujer te sientes frustrada, decepcionada, menospreciada, presionada, cuando tus valores como mujer han sido pisoteados y pasas a segundo término. Con todo esto te sientes la victima, la mártir, la sufrida, etc. Llega el momento en que tu carne te orilla a tomar el papel de la primera actriz. Empiezas a dramatizar para poder llamar la atención de tu esposo y de tus hijos. Algunas veces conciente o inconscientemente, vas creando, vas acariciando algo irreal.
¿Cuáles son los tipos de chantaje? Chantaje inconciente. En lo personal en una ocasión cuando Isaí, mi hijo mas pequeño, era un bebé, tenía fiebres día y noche. Estas fiebres duraron un año y medio y sin darme cuenta llegué al agotamiento. Hubo un momento que entré en depresión, el trabajo de la casa era demasiado y agotador. Me sentía tan presionada, que un día por la mañana, no me pude levantar, tenía un dolor intenso en mi columna. Inconscientemente me quería poner en huelga, quería renunciar a todo, yo quería llamar la atención, que me mimaran. ¿Sabes lo que tuvo que hacer mi esposo? Te lo voy a contar. Nuestro hijo estaba llorando y mi esposo me dijo: Tienes que preparar algo para el niño, dale de comer, (el bebé estaba en un llanto). Llorando le dije: ¡¿no te das cuenta que no puedo?! Él me dijo con palabras en cierta forma hirientes pero muy verdaderas: Tú sabes que no hay nadie más que lo pueda hacer. En ese momento pensé: ¿Y él no puede hacerlo? Pero sin esperar respuesta me dijo: ¡Me voy a trabajar, el niño necesita que lo atiendas! Tú eres la única que puede hacerlo. ¿Sabes que es lo que esta pasando contigo? Te estás dejando abandonar como las viejas fodongas. No se como le vas a hacer para darle de comer al bebé. Me voy. Y ¡pum! cerró la puerta y se fue.
Tiempo atrás como mundana le hubiera gritado, pero ¿sabes? Me quede muda, sorprendida de cómo me hablaba, de una manera tan dura. En ese momento fui abatida con tal humillación en mi carne, me puse a orar y a llorarle al Señor que me ayudara a levantarme. El llanto del bebé me conmovía cada vez más. Empecé a tratar de moverme en la cama. Como pude me di la vuelta y caí en el piso. Pensé: ¡¿cómo que vieja fodonga?! Entonces me animé pensando: ¡yo no quiero ser una vieja fodonga! El Señor entonces me dio las fuerzas para levantarme. Yo no supe, hasta un poco después que cuando mi esposo se fue a la iglesia, le habló a una hermana, para que fuera a ayudarme. ¿te das cuenta, de cómo una enfermedad, puede ser usada como chantaje? Yo creo que si mi esposo me hubiera hecho caso. El día de hoy yo estaría en una silla de ruedas. ¡Gracias a Dios que no le dio tanta importancia a mi inconsciente chantaje!
Chantaje hipocondriaco. Este tipo de chantaje lo usan las madres que han quedado viudas o que por razones íntimas, ya no están bien en su relación con su marido. Y piensan que su única razón de vivir son sus hijitos. Tenemos que recordar que en un matrimonio, lo más importante es tu relación personal con el Señor, luego la relación con tu esposo y después tus hijos. No son los hijos primero, sino tu relación personal con tu esposo. Los hijos que Dios nos ha dado, son para que los guiemos en el camino del Señor. Y un día deben de dejar a su padre y a su madre, tal como lo dice la Biblia. Por ejemplo: Hay madres que después de que sus hijos se han casado, quieren seguir dándoles órdenes, administrar su casa y su dinero. Se meten tanto, que hasta les dicen como hay que educar a sus hijos. Y cuando no hacen caso a sus órdenes, les suceden enfermedades graves y atribuyen ese estado a que el hijo no le hace caso. Este chantaje es peligroso, porque puede llevar al fracaso al nuevo matrimonio y provocamos que nuestros hijos, tengan una enfermedad más grave, llamada: mamitis aguda. Hermana, si de verdad ama usted a su hijo o hija, deje que hagan su vida solos. No haga un daño que puede ser irreparable.
Chantaje agobiante. Este tipo de chantaje lo usan algunas mujeres para tomar control de su marido. Lo ejecutan enfermando a sus hijos, o fingiendo que sus hijos están enfermos, o sino ellas mismas dicen estar enfermas, muy enfermas, les da el camuflash. Mucho de esto es para que el marido no se mueva de la casa. Para tenerlo en completo control. Este chantaje muchas veces es motivado por celos, porque piensan que el esposo anda de coscolino. Hermana, somos cristianas y quien tiene que tomar control de nuestros hogares es el Señor. Dime ¿has orado demasiado y el Señor ha sido acaso infiel? ¿No tenemos un Dios justo que puede tomar control de todo?
Chantaje de alcoba. Este es el tipo de chantaje más común en los matrimonios. Las mujeres manipulan el deber conyugal para obtener ciertos beneficios de sus esposos. Recuerda hermana que, si tú estas casada, la Biblia enseña que tú cuerpo le pertenece a tu marido 1Corintios 7:1-5.
Chantaje histórico. Es el cuando las mujeres amenazamos a nuestros maridos con dar a conocer toda la historia de pecados de nuestros maridos para obtener beneficios a cambio. La frase preferida es: Si no haces esto le voy a decir al pastor y a los hermanos.... La Biblia dice en Santiago 3:13-18 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Recuerda: Tú puedes ser una mujer virtuosa.
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