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¿Por
qué tengo que obedecerlo?
Desde el principio Dios estableció un orden, Dios hizo los cielos y la tierra, toda su creación la hizo para que el hombre se enseñoreara de ella. Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Si te das cuenta Dios le dio autoridad al hombre de señorear la tierra.En Génesis 2:18 dice la Biblia lo siguiente: Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. El dijo: le haré ayuda idónea, nunca dijo que la mujer sería más que el hombre.Luego en Génesis 3:6 dice: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Aquí tenemos que fue Eva la que vio, codició y comió; desobedeciendo de esa manera a Dios. Por amor a Eva, Adán comió también del fruto prohibido. Y él tuvo que pagar el precio por su pecado. El hombre había sido puesto para enseñorearse sobre todas las cosas. Pero, Adán perdió privilegios, y bendiciones junto con Eva.En Génesis 3:16 vemos como Dios está enojado, no solo con Adán, sino también con Eva. A ella Dios la puso en su lugar, le da un castigo y una orden: tu deseo será para tu marido, y el se enseñoreará de ti. Dios estableció este mandamiento, el problema es que la mujer no ha querido obedecer a Su Palabra.
Por ejemplo, tu esposo te da una orden: Deja el trabajo que tú tienes, con lo que yo gano es suficiente. Pero resulta que tú estás como Eva, y la respuesta a tu esposo es: Mira, si yo trabajo vamos a tener más dinero y vamos a poder comprar más cosas. ¿No es verdad que desde que tú empezaste a trabajar y ganas dinero, le presumes diciéndole: es mi dinero y yo hago lo que yo quiero con mi dinero? Y así es como tu esposo se da cuenta que tú eres autosuficiente, poco a poco deja de tener responsabilidades contigo, al poco tiempo ya ni para la comida te da, y tu hogar se vuelve un caos.Déjame darte otro ejemplo: El te pide, vamos a salir a pasear, al momento te rehúsas porque tienes otros compromisos.O en tu manera de vestir, él te sugiere que vistas a su gusto, y tampoco te gusta que se meta en tus cosas personales.Así es como yo estaba, no me gustaba que él me prohibiera cortarme el pelo. Pero a mi esposo le encanta verme con el pelo largo, cosa que mí no me gustaba, por lo regular me gustaba cortarme el pelo conforme a la moda. Te voy a contar una anécdota, un buen día fui con toda mi rebeldía a cortarme el pelo. Fui al salón de belleza, con la Madam y le dije que me cortara el pelo a la última moda. Yo muy ufana espere ver lo mejor. Resulta que ella cortó y cortó, en unos lados mi pelo estaba tan chiquito, y en otros estaba largo. Quedé toda tecochada (así se dice en México, cuando algo ha sido cortado visiblemente disparejo). Yo le dije a la Madam: Yo le pedí un buen corte de pelo, ella me contestó que ese era el último grito de la moda. Al verme en el espejo, no hallaba que hacer, si echarme a llorar o reírme. En el momento que salí, allí estaba mi esposo, al verme se asustó. Yo quise echarle la culpa a la Madam. Pero en realidad había sido por mi rebeldía. Todo esto me costó además de que mi esposo estuviera molesto conmigo, la vergüenza de tener el pelo tecochado.
¿Cuántas veces tu esposo te dice que no andes de comadre? Tú sabes bien que cuando él llega a casa, le gusta encontrarte en ella, con todo puesto en su lugar, los niños bañados y cambiados para recibirlo a él. Pero resulta que llega y encuentra la casa sucia, los hijos sucios y la esposa por igual. Tal parece que lo esperas para que te ayude con todo. Y si no te ayuda entonces se le aparece santa fulana o sea tú.¿No sería mejor someterse al plan de Dios? La próxima vez que el diablo te quiera engañar, y ponga en tu mente que por qué tienes que obedecerlo, recuerda que fue Dios quien lo planeó así y Él nos manda estar sujetas a nuestros maridos.Efesios 5:22-24 dice claramente: Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.Recuerda tú puedes ser una mujer virtuosa!
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